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Fundadores

Un Hombre para los Hombres de Hoy

“Mi vida entera, si no es para tu mayor honra y gloria y para la santificación de mis hermanos ¿para qué la quiero?”.

Francisco Blanco Nájera, es hijo de familia pobre, el seminarista pobre, el sacerdote ilusionado y entregado, el Obispo y Fundador que basó todo su apostolado en el amor, vive hoy en el recuerdo y el corazón de la sociedad y de la Iglesia, como un hombre para los hombres de hoy.
Infinidad de escritos, gestos, hechos… todo un talante, toda una vida de entrega... Fue un regalo maravilloso de Dios al Mundo que hoy sigue vivo en el espíritu de una Familia Religiosa, que al estilo de su Fundador basa su acción educativa en la sencillez de la entrega a los niños y jóvenes. Y pretende llevar “el fuego y el amor del Divino Maestro a la mente y al corazón de los hombres”.
Francisco, un hombre fiel a Dios y sensible a las necesidades de su tiempo, se nos presenta como modelo. Y al profundizar en su misterio personal podemos hacernos muchas preguntas. Pero hoy será suficiente nuestra acción de gracias por su vida fecunda, por su encendido amor a Jesucristo y a los pobres.

Madre Soledad de la Cruz

Nace en Zamora el día 1 de febrero de 1904. Crece al calor del amor de sus padres Manuel y Paula. Soledad es una niña sencilla, estudiosa, alegre, delicada…a os 16 años siente el deseo de ser religiosa y no duda en dar este paso, ingresando en las RR. Escolapias.

En 1941 conoce a Francisco Blanco Nájera, un tiempo después le propone crear una fundación para niños pobres. Este sueño se hace realidad un 7 de diciembre de 1944 fundando las Religiosas Misioneras del Divino Maestro. Muere en Madrid el 28 de octubre de 1965.